Cien mil almas

Fueron más de cien mil personas. Un total de cien mil individuos que salieron el pasado sábado a la calle de manera “silenciosa”, su sola presencia evidencia un mensaje nítido, a la par que doloroso, para el conjunto de la ciudadanía firme defensora de la democracia. Más de un centenar de miles de ciudadanos que atendieron a la llamada de urgencia del pasado viernes cuando el juez Eloy Velasco prohibió la manifestación a favor de los presos de ETA. Fue esa cifra nada desdeñable, entre los que se encontraban representantes del PNV y la izquierda abertzale, la que reivindicaba con su mera presencia un camino diferente al emprendido por el Gobierno en el nuevo contexto del País Vasco.

La situación, a la par que compleja, evidencia un nuevo escenario en el que la moderación en el proceso soberanista del PNV ha pasado a mejor vida con su incorporación a las tesis y actos reivindicativos de los abertzales, que en pocas ocasiones contaban con el apoyo del principal partido político vasco en número de votos. El mantenimiento de la política de dispersión de presos y la lucha antiterrorista, las últimas detenciones a abogados de presos etarras así lo evidencia, ha supuesto la gota que colmó el vaso y el inicio de la adopción de un posicionamiento diferente. Consideran que el nuevo contexto, sin la violencia de ETA, exige un nuevo modo de comportarse bien diferente al del Ejecutivo popular.

No comprenden que un país azotado por la acción de los asesinos, delincuentes y cómplices políticos durante décadas, siga ejerciendo la tarea persecutoria contra ellos, impidiendo su actividad aunque hayan manifestado que concluían sus asesinatos. No por propia convicción, sino por el ahogo que supone notar el aliento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que redujeron a la mínima expresión sus posibilidades delictivas. Un éxito de la ciudadanía que supo aguantar, no sin esfuerzo y continuas represalias, los asesinatos y las extorsiones.

¿Está una sociedad fuera de peligro cuando la banda terrorista que amenazó a la ciudadanía sigue dando coletazos? Es evidente que no. La detención de ocho presuntos miembros de la organización, la única célula activa de ETA en nuestro país según los investigadores, así lo demuestra. Los ocho detenidos, enviados a prisión sin fianza, se encargaban de supervisar y ejecutar las órdenes de los asesinos en el interior de las prisiones. Es decir, había evidencias de que la banda sigue existiendo y operando.

Por lo tanto, nunca podrá criticarse el hecho de que la investigación policial y judicial siga su curso, apresando y juzgando a todos aquellos que pongan en peligro la libertad y seguridad del país, imponiendo sus intereses. Sí debe ser criticado, no obstante, el gravísimo error ministerial cometido al informar de la acción policial antes de que se produjera, lo que permitió a los detenidos deshacerse de pruebas de las que iba a incautarse la Guardia Civil para seguir con el procedimiento judicial. Fallo que ya ha deparado la dimisión del responsable de comunicación y que pone de relieve la rapidez e influencia de las Tecnologías de la Información en la transmisión de mensajes hoy en día.

La banda de asesinos sigue viva y como tal hay que tratarla. La actuación policial y judicial, doctrina Parot al margen, ha sido el mecanismo mediante el cual se ha conseguido debilitarla hasta los niveles actuales y les ha impedido seguir asesinando inocentes. No se ha producido su disolución y, por ese motivo, no debe virar ni un ápice la política antiterrorista basada en la persecución policial y en la aplicación de todos los mecanismos democráticos que nos otorga la Ley. Hasta que no se produzca su desaparición definitiva ese es el camino a seguir.

Así debe funcionar la democracia, permitiendo participar del sistema a los que respetan las reglas del juego y no atentan contra ninguno de los derechos fundamentales de la persona. La discrepancia política no es, bajo ningún concepto, motivo suficiente para impedirlo. Y les debemos esa actitud y comportamiento a las más de cien mil almas que han sufrido las consecuencias de la barbarie terrorista: los asesinados, sus familiares y amigos, los exiliados políticos o todos aquellos que han vivido amenazados o acompañados de escoltas simplemente por pensar diferente. Esos son los cien mil verdaderamente importantes, los que han dejado su vida de una u otra manera por la libertad y contra el terrorismo.

Manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (vozpopuli.com)

Manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (vozpopuli.com)

Copyright © 2014. Todos los derechos reservados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *