Héroes

«Los héroes hoy no son los que aparecen en traje y corbata en horario de prime time para hablar durante horas para no decir nada, haciendo muy difícil comprender las razones que expliquen su comparecencia ante los medios»

Son de los que no les gusta ocupar los titulares de los periódicos y mucho menos por hacer su trabajo. Nunca se han quejado de su día a día, por difícil e ingrato que pueda resultar en más de una ocasión. Su satisfacción pasa por el trabajo bien hecho y no por las palabras grandilocuentes que puedan decir de ellos en contadas excepciones. Porque sí, lamentablemente no son muchas las veces que ocurre…

Hoy España vive una de las situaciones más complicadas que se recuerdan en su pasado reciente. Los más de cuarenta y siete millones de habitantes están llamados a confinarse en sus domicilios hasta que se consiga poner freno a la propagación del coronavirus, que está situando a la sanidad del país cerca del colapso. Mientras se vive una carrera a contrarreloj por poder poner en marcha todos los mecanismos que sean precisos para poder atender al aluvión de personas que van a requerir de cuidados médicos. Todo con un único objetivo: no dejar a nadie desamparado ni falto de los medios y recursos que nos ofrece una de las mejores infraestructuras sanitarias del mundo.

En los peores momentos, y realmente estamos viviendo uno de ellos, es cuando surgen los héroes. Personas más o menos anónimas que hacen que el mundo en el que vivimos sea mejor, que los desamparados encuentren un camino al que dirigirse en busca de su bienestar y que los más débiles vean que el mundo en el que viven no les deja de lado. Más bien que pone en marcha todo lo posible y lo imposible para integrarlos en busca de su bienestar y también felicidad.

Los héroes hoy no son los que aparecen en traje y corbata en horario de prime time para hablar durante horas para no decir nada, haciendo muy difícil comprender las razones que expliquen su comparecencia ante los medios. Menos aún los que se erigen como portavoces de una manera de pensar, intentando que la sociedad le tome como referente ideológico de vete muy bien a saber qué. No son tiempos para la lírica.

Se trata de los que día a día se ponen la bata y arriesgan su salud para intentar precisamente que tú la tengas. Son los que llevan semanas sin saber lo que es un día libre porque, cuanto más difícil es la situación, más determinación muestran para poder resolverla. También aquellos que hacen que día a día podamos encontrar en la estantería el alimento necesario para pasar estas semanas de confinamiento. O los que no han parado durante estas jornadas para seguir teniendo unas calles limpias o un transporte puntual. Además de los que han dejado de lado su tarea normal para ponerse al servicio del objetivo más relevante de nuestro tiempo presente: superar esta crisis.

Los titulares de los medios de comunicación deberían ser para ellos y solo para ellos. Porque cuando consigamos vencer al virus, y solo sea un mal recuerdo del pasado, habrá personas que habrán hecho mucho por resolver un problema de difícil remedio. Y otros que habrán ocupado multitud de páginas en periódicos, minutos en radio y televisión, y protagonismo en las conversaciones de la sociedad, a los que no habrá tanto que agradecer. Si acaso mucho de lo que responsabilizar. Pero ahora estamos en una disputa mucho más importante, la de la vida de cada uno de nosotros. Tiempo habrá para lo demás.

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